Separando los pies de la tierraUncategorized

Cheap in Madrid: el ejército de cheapers

Loco, atrevido, precipitado, soñador, ilusionista, creador de sueños inalcanzables… Y así hasta completar una larga lista de adjetivos con los que he tenido que convivir en los últimos años. Pero me gusta.

Y una vez más, la vida me ha vuelto a demostrar que los sueños se cumplen, que las metas se cruzan y que las ilusiones no son solo producto de nuestra imaginación. Todo ello puede ser una realidad, mejor dicho, una muy bonita realidad.

Si el pasado miércoles les contaba que 2017 me había sorprendido, hoy les explico el por qué.

Soy de vivir pegado al móvil. De desayunar leyendo Twitter, de viajar en metro pasando historia de Instagram y revisar Facebook antes de irme a dormir como el que lee unas páginas de un libro que vive desde hace muchos años en la mesita al lado de la cama.

Los proyectos son como las mejores comidas: hay que cocinarlas a fuego lento para que el sabor se quede bien impregnado y la carne se cocine hasta su mejor punto. En este caso, los ingredientes eran fabulosos y la receta la tenía más que clara.

Para preparar una buena comida mi abuela dice que hay dos claves:

  1. Que el aceite con el que cocines sea bueno.
  2. Que los ingredientes sean de primera calidad.

Esta vez, los ingredientes posiblemente venían de la sección Deluxe del Lidl o la zona Gourmet de la 9ª planta de El Corte Inglés de Callao.

2018 puede que me haya hecho abrir el corazón como pocas veces lo había hecho antes, pero es que esta historia se remonta hace ya unos cuantos meses.

Todo empezó un 3 de septiembre de 2016. Aquel día decidí ponerme el mundo por bandera, cambiar de aires y llegar a una nueva ciudad, la que ,tras 18 meses, vive sentada en una parte de mi corazón, al lado de mi pasión por las fallas, el sofá en el qué se sientan mamá y papá, el sillón de los abuelos y la mesa de los amigos que nunca fallan.

Antes de ese momento leía con una cierta sonrisa tímida posts como este y pensaba que nunca sería capaz de ser yo el protagonista de una historia con ese titular.

De Madrid me habían dicho mil cosas. Desde que podía ser la meca de tus sueños, hasta ser la ciudad que desearías nunca jamás volver a pisar. Aunque yo sabía que lo nuestro iba a ser una historia bonita, una historia de las de verdad.

Tras 4 meses anotando experiencias, viviendo historias y descubriendo rincones, me abrieron la puerta para formar parte de un proyecto que sabía que algo bueno me iba a traer en algún momento.

Mi vena perfeccionista, extremadamente organizativa, mis discusiones, mis “no llegamos a tiempo”, mis “esto es un completo desastre” han valido la pena para convertir un sueño en realidad, para reconvertir Cheap in Madrid y tomar las riendas de un proyecto en el que confiaba desde el primer momento.

Ponerse a las riendas de una aventura con más de 20.000 seguidores provoca vértigo, aunque tengo que confesarte que últimamente siento una pequeña debilidad por esta sensación.

Con la llegada de enero, inauguramos la versión española e inaugurar nueva versión, cosa que significa conformar un nuevo equipo.

Salí de una reunión para trazar los últimos puntos de la ruta para el último mes del año y mi propuesta bajo la manga: quería una versión en español para solucionar el caos y quería ser yo el que la dirigiese. Con un pequeño ataque de euforia, un pequeño pero gran cosquilleo en la tripa, unos ojos llenos de brillo, cogí el teléfono y llamé a las que, desde un principio, tenía claro que iban a estar dentro.

¡Hola! ¿Qué te parecería estar dentro del nuevo equipo de Cheap in Madrid?

Así las desperté de la siesta. Era momento de actuar, de soñar, de vivir, de trabajar.

Hoy, con los cimientos más o menos construidos tengo claro que ser cheaper puede ser el mejor estilo de vida que hayamos encontrado. Que hemos decidido montarnos a una montaña rusa con muchas curvas, muchas subidas y bajadas, pero que nos va a regalar momentos únicos y mágicos, justo como el de la primera foto de este post. Tras ese cámara, apoyada en un trípode en pleno paseo de la Castellana, había un semáforo con un bus de línea regular repleto de gente y otro turístico repleto de japoneses.

Pero esta etapa no sería posible si no tuviese al otro lado de la pantalla de metacrilato a alguien como tu. Los que se alegran por mis triunfos, los que me animan ante algunas decepciones y los que viajan conmigo a todos los rincones.

¡Empieza la aventura! ¡Empieza el sueño de Cheapinmadrid.es!

Vicent Bañuls

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