¿Quién no ha soñado alguna vez en sentirse como Julia Roberts dando un paseo por las calles de Notting Hill en la película bajo el mismo nombre? ¿O con tomar el te de la 5 en Ritz? ¿O con pasear por Hyde Park entre ardillas y cisnes?

Fue cuando decidí hacer este viaje cuando empecé a enamorarme, todavía más aún, de lo que es viajar.

Llevaba unos cuantos años sin viajar. Sin volver a sentir en mi estómago esa sensación tan increíblemente increíble que notas el día antes de empezar una aventura. Sin saber si quiera nada de reservas de hoteles, de check-in, de lo que eran los transfers, etc, etc, etc.

Ya te he confesado varias veces cuál es mi método de financiación para viajar a lo largo del año. Mi hermana y yo,  al más puro estilo de Willy Fog & Co, tenemos una hucha común en la que todos los días (Llueva, nieve o caiga granizo) ponemos 1 euros. Poco a poco, nos vamos marcando fechas y destinos a los que queremos ir. Si llegada la fecha tenemos el dinero necesario para visitar ese sitio, compramos los billetes, sino nos adaptamos y nos ponemos a buscar otros destinos más económicos.

Más bien, esta aventura empezó con un ultimantum a mis padres: “El domingo vamos a comprarnos Ainhoa y yo los billetes, si queréis venís, sino nosotros en mayo nos vamos a Londres”. La cosa funcionó y, al final, eramos 12 para el viaje.

Era la primera vez que ponía a prueba mi capacidad organizativa de viajes. Todo el mundo confiaba en mis gestiones, en mis reservas y en mis plannings. De momento el viaje empezaba bien, el avión salió con 1 hora de retraso.

Llegamos a Gatwick y, como no, Londres nos recibía lloviendo. Pero es que hasta con lluvia, esta ciudad es bonita.

Maletas por aquí, maletas por allá, giremos a la izquierda, después la tercera calle a la derecha, metro hacía Victoria y transbordo hasta King Cross.

Todo me resultaba familiar, llevaba varios meses con la planificación por encima de mi escritorio y me tenía las rutas más que revisadas. Así que por fin llegamos a The Excelsior Hotel, nuestra elección para alojarnos durante 3 noches en la capital británica.

Londres 2

Puse por primera vez a prueba mi inglés en el extranjero, y el resultado no fue para nada mal.

Habitaciones repartidas, todos aposentados y preparados ¡Londres nos estaba esperando!

Nada más salir del hotel, llamé a mi prima Lidia, una arquitecta afincada en Londres desde hace ya casi 5 años y motivo principal por el que viajamos a esta ciudad. Pusimos rumbo a la zona de la catedral de Saint Paul, para cruzar el Támesis por el Millennium Bridge y llegar al lugar que nos había recomendado: Pizza Express.

Londres 3

Las vistas del restaurante eran realmente impresionantes.

Soy una persona que le gustan los edificios altos, las ciudades con movimiento, con gente que vibra, con ambiente en sus calles y esta zona siempre ha sido una de las que más me ha gustado, pese a que sea la que predominan las zonas de negocios.

Londres a través del cristal mientras te comías una pizza riquísima, era la mejor bienvenida que podíamos tener en este país.

Londres 4

Llevábamos desde hacía ya muchas horas en pié y el hotel estaba a unas cuantas paradas de metro de aquí. El día siguiente venía cargado de una larga lista de cosas por hacer, así que lo mejor era volver para descansar nuestros cuerpos.

Feliz día

Vicent Bañuls

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