Con el paso de los años me voy dado cuenta de que cuando tengo que buscar alojamiento, ya no busco un sitios donde cerrar los ojos y descansar mi cuerpo sobre algo a lo que llamarán colchón.

Supongo que debido al aumento de la competencia entre los propios hoteles y el mundo general, los viajeros nos estamos beneficiando de grandes ventajas, entre ellas alojarnos en hoteles cada vez más bonitos y con grandes comodidades por unos precios mínimos.

Este hotel lo buscábamos para estar en pleno corazón de Madrid y tener cerca todo lo que podíamos visitar en 48 horas. Su ubicación es más que excelente, de hecho, se encuentra en la calle Pizarro que está a menos de 1 minutos andando de la Gran Vía madrileña. Además, está justo al lado del barrio de Malasaña, el que es para mí, el barrio más bonito de la capital e, incluso, del mundo

Su decoración está basada en tonos madera combinados con azules y un uso importante de la madera a modo palets para toda su decoración.

Es un hotel singular, ya que la recepción no se encuentra en el mismo hotel, sino en el que se encuentra en la esquina y que pertenece al mismo grupo.

Las habitaciones para dos personas considero que son bastante amplias, pero las cuádruples parece un poco el camarote de los hermanos Max.

En cuanto a la limpieza, todo estaba bastante limpio aunque había algunos rincones que dejaba un poco que desear.

Aún así, es un hotel muy recomendable para pasar un fin de semana de relax por la ciudad y disfrutar de las callejuelas del centro de Madrid.

Fotos

Si quieres disfrutar de este hotel para dormir en Madrid, aquí te dejo su web para que puedas consultar sus tarifas.

Feliz día

Vicent Bañuls

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *