El ritmo del viaje se empezaba a notar. No es que llevásemos un ritmo frenético, claro estaba, pero día sobre día empezaba a pesar en nuestros cuerpos.

El martes llego uno de los grandes días de todo el viaje, dejábamos Nueva York durante poco tiempo para ir a Washington con nuestro coche de alquiler, obviamente con GPS incorporado. El trayecto fue de lo más divertido, si, de esos momentos que guardas para ti, para tus pequeñas grandes compañeras de viaje.

Después de casi 5 horas de trayecto, con pérdida incluida, llegamos a la capital de los EE.UU, comimos en una pizzería que estaba detrás de Capitolio y preparamos motores para descubrir la ciudad.

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Capitolio, Monumento a Lincoln, museos de alrededor, homenaje a los caídos y a por la Casa Blanca, objetivo principal de nuestra pequeña escapada a la ciudad.

Sinceramente os tengo que decir que creía que la casa del presidente de los EE.UU era mucho más grande, más ostentosa, más señorial… Tal vez por la distancia de la verja hasta lo que es la casa en si todos estos detalles no se aprecian, pero oye, ¡que tenemos la foto en casa de Barack!

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Sobre las 19:30 salíamos hacia Philadelphia, lugar que habíamos escogido para pasar la noche de nuestra pequeña escapada por los EE.UU. El hotel, la verdad, muy bien. Pronto os hablaré de él.

Al día siguiente, nos levantamos con ganas de recorrer la ciudad, pero el cansancio acechaba y tampoco podíamos estar mucho rato en la ciudad ya que teníamos planes por Manhattan para esa misma tarde. Dimos una vuelta por el parque colindante al hotel y visitamos la conocida Campana de la Libertad.

Durante el trayecto en coche, tanto de ida como de vuelta, vimos esa América desconocida para muchos turistas, la verdadera, la pura, la que engancha. Toda una experiencia 100% recomendable.

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Y por la tarde, nos líamos a hablar, calle arriba calle abajo y todos los planes que teníamos para esa tarde se nos fueron al garete, pero sabíamos que todavía nos quedan día por la Gran Manzana.

Al día siguiente nos levantamos temprano, queríamos coger el ferry a Staten Island y saludar de paso a mi querida Miss Liberty, tan preciosa como siempre.

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Ya que estábamos por la zona, aproveché para llevarme a las chicas a Battery Park y de paso subimos por Broadway hasta el parque del ayuntamiento de Nueva York. Íbamos un poco a contratiempo porqué a las 2:30h teníamos el tour de contrastes.

Vueltecida rápida por la zona con espectáculo callejero incluído y rumbo al centro, una vez más, para intentar comer algo y salir al tan ansiado tour de contrastes.

Soy de las personas que piensa que una ciudad se descubre andado por sus calles, equivocándose de vagón cada vez que va al metro, descubriendo cada rincón, saboreando sus espacios, oliendo sus calles. No por tours ni excursiones cuyo único objetivo es vender, vender y vender. Porqué allí, tu tan solo serás un número y un beneficio para la empresa, lo demás da igual. Entiende que a Nueva York llegan 60 millones de viajeros al año, en algunas ocasiones les vas a dar igual.

Pero el tour de contrastes considero que es una excursión obligatoria que toda persona que viaja a la ciudad de Nueva York debe hacer, porqué si, porqué, cómo decía nuestro guía Jorge: “Nueva York es una ciudad de libertades llena de guetos”.

Pero como siempre, mi querido hosting se tiene que hacer notar un poco y no me deja subir más fotos. Encima que mis chicas y yo habíamos sacado nuestra vena de modelos y estábamos bien rebonicos. Nada, me lo guardaré para futuras publicaciones.

Feliz día

Vicent Bañuls

4 thoughts on “Mis zapatos: 3 ciudades, 48 horas”

  1. Ya te echaba en falta.Que guai poder recorrer todo lo que estas viendo,me parece que yo tambien viajo con vosotros al contarnos tus aventuras,con todo lo que conlleva.Disfrutar.

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