Escucha”Oda a viajar” en Spreaker.La mayoría de los escritores, estudiosos y lectores creen que Phileas Fogg está muerto, que se quedó postrado en las páginas blancas que escribió el increíble Julio Verne cuando hizo su última entrega aquel 22 de diciembre de 1872 al diario parisino de Le temps. Pero yo te digo que no, el señor Fogg sigue vivo, mucho más de te lo que te crees.

Hace tiempo que cambié mi concepción de varias cosas, intenté transformar la concepción de las personas sobre el término vida. Sustituí la palabra vivir por viajar en frases como “Trabajar para vivir viajar”. Piénsalo, suena hasta más bonito. No quiero decir con esto que viajar y vivir sean palabras completamente antagónicas, más bien, andan juntas de la mano.

Viajar es…

Es coger la maletas e irse, sin importar si quiera el destino.

Es emocionarse con la compra de un vuelo, sentir el despegue, temblar con el aterrizaje.

Es ese pequeño proceso de intentar meter 4 pares de zapatillas, 8 pantalones, 20 camisas, 1 calzoncillos… Un conjunto de acciones que algunos resumen bajo la expresión “Hacer la maleta”. Yo prefiero nombrarlo la fiesta del armario: cosas que entran por cosas que salen, prendas que llevan la etiqueta de porsiacaso y zapatos que coges por si pisas un suelo en el que acaba de caer un meteorito y se te quema la suela, algo muy habitual, ya sabes.

Es sentirse extraño, desconocido, expectante.

Es recorrer todos los kilómetros que no harías nunca en tu ciudad pero que aquí te parece pan comido.

Es soñar una vida por esas tierras, sentirse ciudadano de una ciudad que apenas conoces.

Es vibrar con cada una de sus calles o, por lo contrario, relajarte con la mayor de sus cascadas.

Es dormir en una cama con una almohada que ha proyectado miles de sueños, ha vivido cientos de historias y a escuchado más de una confesión.

Es brindar en suelos diferentes, fotografiarse en decorados que no conoces, pisar un suelo que sientes que te encandila.

Es hacer del mapa tu mejor apoyo, de la cámara tu mejor compañera y de tu mochila un baúl de los recuerdos.

Es llevar dos maletas, una física y otra llena de recuerdos, vivencias y risas.

Pero no todos los viajes son dignos descendientes del país del color rosa en el que la gente va a trabajar con unicornio y los semáforos vomitan arcoíris. Hay viajes que algunas veces preferiríamos olvidar, algunos en los tan solo lo resumiremos con un “Estuvo bien, pero podría haber sido mejor” o ” a la próxima me gasto el dinero en otra cosa”.

Hay viajes que son solo con billete de ida y sin previsiones de encontrar el de vuelta. Hay viajes que producen la mayor de las alegrías, como por ejemplo una vuelta a casa por Navidad, o en cambio, dejan el más amargo de los sabores en nuestra boca cuando te tienen que dejar marchar.

Muchos, ya no tan solo tu y yo, hemos hecho referencia en algún momento de nuestra existencia a la conocida Universidad de la vida ¿miento?

Sí, todos confiamos en ella como la mayor experta en docencia que pueda existir, pero pocos luchamos por integrar en ella el grado en “VIAJAR”. Seguro estoy en que lo convertiríamos en el grado más demandado.

Aprenderíamos a madurar, a crecer como personas. Comprenderíamos que hay miles y miles de millones de personas en el mundo y tu tan solo eres una. Entenderías que la vida se vive en decenas de millares de sitios y que tan solo hay una para disfrutarla. Aceptarías que estarías disfrutando de uno de los mayores regalos de vida.

Hagamos de la distancia un simple número, pongámonos el mundo por bandera y recorramos hasta el más escondido de los rincones.

¿Entiendes por qué sigue vivo Phileas Fogg, no?

Feliz día

Vicent Bañuls

2 thoughts on “Oda a los viajes”

  1. Muy lindo
    La frase final “Hagamos de la distancia un simple número, pongámonos el mundo por bandera y recorramos hasta el más escondido de los rincones”, la escribiste tu?

    1. ¡Muchas gracias, Daniel!

      Sí, todos los artículos presentes en el blog están escritos por mi mismo, si quieres escuchar más textos como estos te invito a mi canal de YouTube Retales de una vida.

      Muchas gracias por tu visita,

      Vicent Bañuls

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