Italia es como uno de esos países que nunca me cansaría de visitar, o mejor dicho, es como comerte una caja de bombones todos los días para un amante del chocolate.


Sin lugar a dudas, es el país europeo en el que más tiempo he tenido la suerte de poder pasar. Esta vez la excusa era una visita a una estudiante Erasmus.

¿Y qué te voy a decir yo de los Erasmus? Creo que son uno de los motores más fundamentales económicamente en el mundo del turismo actual de Europa. No por nada, sino porqué se van a ciudades que tu antes desconocías completamente y desde que esa persona se mudó allí, empieza a aparecen en el mapa, a escucharla muchas veces en las noticias, a relacionar muchas cosas con aquellas tierras lejanas… Me pasó eso con Gdansk y ahora era el turno de Perugia.

Salí de Madrid un viernes a mediodía completamente muerto tras acabar una semana de exámenes finales en la universidad. Sí, yo también creo que era la envidia de todo el mundo en mi facultad. Dudo que alguien celebrase tan por lo alto el final de los exámenes.

Llegué a Roma y de allí, desde Roma Termini cogí el tren hasta Perugia (2h aproximadamente).

Yo con mi maleta era feliz. Estaba emocionado, volvía a Italia, pero esta vez a ver a gran amiga.

Dejé la maleta corriendo y cenamos en un bar por el centro de la ciudad. Te confesaré que desde esta cena el vino blanco y yo somos fieles compañeros de batallas.

Al día siguiente, nos levantamos pronto, la bella Perugia me esperaba por sus calles.

Si tuviese que describir esta ciudad en 5 palabras diría: rústica, histórica, mágica, encantadora, laberíntica.

Hacía frío, no te lo negaré. Uno intenta acostumbrarse al clima de Madrid después de unos cuantos meses por estas tierras ya, pero el de Perugia era bastante más fuerte.

María, mi guía por estas tierras, siempre me había dicho que tenía que llevarme a su plaza, al escenario donde se rodó parte de la película de La vida es bella, pero para bella la plaza.

Pese a que tiene un alto número de habitantes, Perugia no es una ciudad excesivamente grande. De hecho, yo la visite en menos de un día, aún así es un destino ideal para desconectar del barullo de una capital.

Antes de llegar a la plaza pasamos por la universidad de la ciudad y nos paseamos entre unos bellos jardines escondidos entre alguna que otra placa de hielo. Soy mediterráneo, pero mediterráneo a más no poder, así que todo lo que está relacionado con el frío siempre me deja flipando.

Cada paso, cada calle, cada rincón que pisaba, me daba cuenta que era esa parte de Italia que siempre me había gustado pisar y que todavía no había tenido la suerte. Ese rincón en el que siempre pensaba cuando escuchaba la canción de “Soy un italiano”, cantada por Sergio Dalma.

Tras esto, nos colamos entre la Perugia subterránea, una serie de pasadizos escondido en pleno centro con alguna que otra historia que ocultar.

Por supuesto, lo mejor estaba reservado para el final: el mirador.

Lo tenía frente a mí, estaba en ese momento en el que no podía parar de repetirme: “Lo tienes, Vicent, tu querida Italia te ha regalado la imagen que tanto deseabas”.

Mis consejos

  • Es una ciudad, a nivel de turismo, bastante pequeña, así que puedes aprovechar para hacer un punto de inflexión en tu viaje si es que vas a Assisi o simplemente quieres descubrir la zona.
  • Puedes alojarte allí y acercarte a Florencia o a pueblos tan sumamente bonitos como Assisi y alrededores.
  • Si quieres disfrutar de la verdadera Perugia, la mejor época para visitarla es durante la feria del chocolate que se suele celebrar a finales de octubre. Durante esta época la ciudad triplica sus habitantes, hay miles de puestos y muchísima animación en la calle.
  • Para llegar hasta ella hay dos opciones: volar hasta Pisa o Roma. Está última es mucho más económica, puesto que los vuelos desde la mayoría de los aeropuertos españoles son más económicos. Una vez allí, puedes coger un bus con Flixbus o bien el tren desde Roma Termini hasta Perugia.

No se cuando voy a volver a pisar tu tierras, bella Italia, pero sé que me tienes el corazón completamente robado.

¿Conocías esta ciudad?

Feliz día

Vicent Bañuls

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *