Mi última tarde por la ciudad había sido dura, no porqué nos hubiésemos cansado mucho haciendo la ruta que tenía planeada para ese día, sino porqué entre Londres y yo había surgido algo.

Me considero una persona cosmopolita, trotamundos, independiente, solitaria pero a la vez colectiva, viva… Y Londres me había aceptado tal y como era, con mis más y con mis menos. Me hacía sentirme uno de los suyos. Empezaba a entender eso que me decían de “algún día serás un ciudadano de un lugar llamado mundo”.

Nos levantamos con un sabor de boca agridulce. Estábamos en Londres, pero era nuestro último despertar en la capital británica. Decidimos que hoy era el día perfecto para probar uno de los tan populares Costa Café que teníamos enfrente del hotel.

Nada más terminar, bajamos al metro y cogimos la linea Northern en dirección a Candem. Dicen que lo mejor hay que guardárselo para el final y, después de todo lo que había visto, sabía que este plan no me iba a defraudar.

Sobre las 10:00 estábamos ya en el mítico barrio de Candem Town. Con tan solo salir del metro sabes que este barrio tiene algo que engancha, ya sea por ser el más heavy de toda la ciudad, incluso llegaría decir del continente, o porqué es un barrio que acepta a todo tipo de personas: altas, gordas, flacas, con pelos amarillo, azul o, incluso, verde.

L 2

La fachadas de Candem hablan por si solo, pero es que ya no es tan solo eso, su gente, los trabajadores de las tiendas tiene algo que dices: “Tengo que venir más aquí”.

Creo que tuvimos suerte, la verdad. Vimos al barrio despertar cosa que era divertido porqué veías a la gente abrir sus tiendas y el barrio estaba bastante vacío, así que se podía andar por sus calles sin problema.

Recorrimos la avenida principal parándonos en la mayoría de sus tiendas, hasta que finalmente llegamos al Candem Lock, donde se encuentran una serie de tiendas en plan más artesanales, y justo enfrente de ésto, un mercado de comida.

L 3

Antes de visitar la ciudad, había leído muchos foros, post y reportajes sobre este barrio. Algunos de ellos decían que perder una mañana completa por esta zona era una completa pérdida de tiempo, en cambio, otros en los que yo decidí confiar apostaban muy fuerte por él.

Perdimos una mañana, o mejor dicho ganamos una mañana. Si realmente quieres recorrer el barrio y decir que has estado en él, tienes que perder como mínimo 3 horas para engancharte, enamorarte o prendarte locamente.

L 4

Se acercaba la hora de comer y empezábamos la cuenta atrás para nuestro vuelo de vuelta a España, la aventura se estaba acabando.

Habíamos dejado las maletas en un apartado del hotel, así que decidimos volver a por ellas, comer algo rápido cerca y coger el tren dirección al aeropuerto.

Muchas veces, cuando tengo que comprar un billete o tengo que empezar a plantearme un nuevo viaje, Londres siempre está entre las primeras posiciones. Algunos pensarán que es una idiotez al haber estado ya, pero detesto quedarme solo con las partes turísticas de los destinos, quiero ir más allá, ir a hacer la compra con la vecina del cuarto y todo lo que una ciudad esconde de la vista de un turista.

L 5

Prometo volver, Londres. Pero esta vez te lo digo de verdad.

Feliz día

Vicent Bañuls

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *