Hola Nueva York,

Hace tan solo 16 días que te pisé por última vez, y desde ese preciso instante en que el avión separó las ruedas de tus tierras empecé a echarte de menos como un niño cuando se separa de su madre por primera vez, o cuando dejas casa para una larga temporada.

Hasta el momento nunca había hecho un viaje tan largo, nunca en mi vida había estado tanto tiempo fuera de casa. No es que quisiese volver, pero si que quería contarle a todo el mundo que hay veces que los sueños se cumplen, y que, por fin, había conocido al amor de mi vida.

Y ¿sabes? he tenido la gran suerte de viajar a cientos de ciudades, visitar decenas de países, pero te juro que nunca me había sentido tan arropado por una ciudad. Cuando digo arropado quiero decir esa sensación de sentirte en casa, de sentir que todo es familiar, que la gente te trata como uno más de la ciudad.

Tu tan solo eres el nombre, pero estas formadas por millones de cosas sorprendentes. Desde el mayor de los contrastes del Bronx hasta las mejores vistas desde el Top of the Rock, pasando por el puente de Brooklyn y las escaleras de Time Square.

Nuestra primera cita fue uno de los mejores momentos de mi vida, pero esto no acaba aquí, mi querida Gran Manzana. 5 años, tan solo te pido 5 años y me tienes allí para una larga temporada. Yo compraré billete de ida, tu ya me dirás cuando volver.

Siempre me han dicho que todas las personas tienen un lugar en el mundo, y yo brindo por haberte encontrado, por convertirte en ESE sitio donde ser yo, donde luchar por mis sueños, donde permitirme separa los pies de la tierra.

No has sido el simple destino de un viaje, has sido uno de los mayores cambios en mi vida.

Tu espérame, yo prometo no tardar.

Un abrazo, querida Nueva York.

Vicent Bañuls

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