Recuerdo este hotel con mucho cariño, la verdad. Significó uno de los viajes que más ha marcado mi vida, mi viaje a Amsterdam.

Te seré claro, durante mi estancia en la capital holandesa no recuerdo la ciudad como encantadora, adorable, mágica. Tal y como me la habían descrito. Me enamoré a su vuelta, una vez ya en España.

Tengo un vínculo muy fuerte de unión con mi hermana, pese a que nos llevemos 5 años de diferencia, y sabía que uno de sus grandes sueños era visitar Amsterdam. Así que lidié un poco con mis padres, convencí a mamá de que teníamos el mismo riesgo de morir por la caída de una maceta por la calles de la nuestra ciudad que de que nos pasase algo por Amsterdam, y compré los billetes para una de las mayores aventuras de nuestras vidas.

Ambos tenemos el espíritu viajero a flor de piel. Cuando oímos viajar nuestros ojos se dilatan y vamos corriendo hacia una maleta para empezar a hacerla. Nuestros viajes de avión al destino, siempre se basan en instantes de sueños en los que imaginamos nuestra vida de ricachones en los que la única preocupación que tuviésemos fuese pensar donde hacer la siguiente reserva.

Buscaba un hotel con gente joven, que tuviese rollito especial por el ambiente, y si era bonito, pues más mejor. Y mi querido Booking.com me llevo a The Student Hotel.

Este hotel esta situado a unos 20 minutos del centro de Amsterdam en bicicleta, y unos 15 en tranvía. Si decides ir andando tardarás sobre 1 hora, mi hermana y yo lo hicimos más de una vez y el paseo es bastante agradable. Recuerda que las ciudades tan solo se conocen andando.

La idea que tiene este hotel es increíble porqué mezcla a huéspedes con estudiantes, ya que la mitad de las instalaciones corresponden a una residencia de estudiantes, y eso hace que siempre haya vida por todos sus lados, incluso por las noches, en una especie de plaza que se ha creado con los edificios que conforman el hotel, suelen poner música y los jóvenes bajan a tomarse una cervezas.

Las habitaciones son muy anchas y están todas acristaladas. No te asustes, el sol en Amsterdam no es como el sol en España. Él es tímido y sus rayos no dan tan fuerte como por la península y sus islas, así que es de agradecer que al despertar entren algunos puntos de luz.

Los precios son muy económicos, ya no tan solo de la estancia, sino también del restaurante que se encuentra en la planta baja y del alquiler de bicicletas que ofrece. Puedes consultarlo todo aquí.

¿Lo conocías? Te lo recomiendo 100% si quieres alojarte en un lugar bueno, bonito y barato en Amsterdam.

Feliz día

Vicent Bañuls

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